EL MATERIALISMO
En términos generales, el materialismo es la doctrina (o doctrinas) según la cual todo lo que existe es materia, es decir, solo existe, en última instancia, un solo tipo de realidad que es la realidad material. La materia es, así, el fundamento de toda realidad y la causa de todas las transformaciones que se dan en ella.
Los orígenes del materialismo son muy antiguos. Para el presocrático Demócrito y para Epicuro (342- 270 a. C.) los elementos últimos de la realidad son los átomos, partículas indivisibles e indestructibles que se mueven en el espacio vacío. Las cosas físicas, los animales y los hombres están formados por átomos. Cuando cualquiera de ellos se desintegran se forman nuevas combinaciones de átomos. El pensamiento es una forma de sensación que, a su vez, es explicada como una forma de cambio que se produce en el alma de las personas. El alma resulta de la combinación de átomos que provienen de los objetos exteriores los cuales entran al cuerpo a través de los sentidos. Cuando la persona muere, el alma se desintegra en sus átomos componentes.
PRINCIPALES EXPONENTES DEL MATERIALISMO.
Carlos Marx. (1818-1883). El pensamiento de Marx quedaría asentado sobre la dialéctica de Hegel, si bien sustituyó el idealismo de éste por una concepción materialista, según la cual las fuerzas económicas constituyen la infraestructura que determina en última instancia los fenómenos «superestructurales» del orden social, político y cultural.
Marx y Engels pretendían hacer un «socialismo científico», basado en la crítica sistemática del orden establecido y el descubrimiento de las leyes objetivas que conducirían a su superación; la fuerza de la Revolución (y no el convencimiento pacífico ni las reformas graduales) serían la forma de acabar con la civilización burguesa.
La vida de Marx transcurre a lo largo del siglo XIX, un siglo que está marcado por la formación y consolidación de las sociedades industriales. Este proceso es contestado desde sus comienzos por una masa de obreros que se concentra en los principales núcleos urbanos y que protesta contra un sistema que defiende una fuerte productividad y la ley del máximo beneficio. Marx, después de unos años de formación intelectual en la izquierda hegeliana, ve la posibilidad de un cambio que mejore la organización social. Inicia una actividad que le lleve a una comprensión científica de la realidad y a una transformación revolucionaria de las condiciones sociales. Centra su estudio en la naturaleza de la explotación que sufre el trabajador en el régimen capitalista: lo que el trabajador vende no es su trabajo, sino su futuro, recibiendo por esta venta el valor correspondiente al coste de su producción (el salario), pero crea un valor excedente del que se apropia el capitalista: la plusvalía. De esta manera la explotación del trabajador es independiente de la buena o mala voluntad de los capitalistas; sólo se debe al sistema y no es modificable a menos que cambie el sistema: un régimen en el que los productores sean los propietarios de los medios de producción.
El pensamiento de Marx estuvo influido por el socialismo y nos dice que el ser humano es el conjunto de las relaciones sociales, ya que el individuo no tiene humanidad sino sólo en y por la sociedad.
El materialismo dialéctico según Marx hace una distinción neta entre la realidad concreta y el pensamiento que se proyecta sobre esa realidad. Su filosofía materialista reconoce la primacía de lo real sobre la mente, sobre el pensamiento. Desde ese punto de partida afirma que lo concreto no es producto del pensamiento, sino que el objeto referido a la realidad que aparece en la mente es producto del pensamiento, que es la única manera de apropiarse de la realidad concreta, permitiendo así su conocimiento.
Todos estos fenómenos ocurren en la Naturaleza son el resultado de la lucha de elementos que se hallan unidos en el mismo ser o fenómeno, estando en movimiento y cambio, en la sociedad y en el pensamiento. La afirmación de que es infinita en profundidad, está referida al caldo de cultivo inagotable de formas materiales, movimientos, que se encuentran en una permutación perenne, es decir, a un movimiento infinito, movimiento y materia que son inseparables.
Federico Engels (1820-1895): Pensador y dirigente socialista alemán. Nació en una familia acomodada, conservadora y religiosa, propietaria de fábricas textiles. Sin embargo, desde su paso por la Universidad de Berlín (1841-42) se interesó por los movimientos revolucionarios de la época: se relacionó con los hegelianos de izquierda y con el movimiento de la Joven Alemania. En 1844 se adhirió definitivamente al socialismo y entabló una duradera amistad con Karl Marx. En lo sucesivo, ambos pensadores colaborarían estrechamente, publicando juntos obras como La Sagrada Familia (1844), La ideología alemana (1844-46) y el Manifiesto Comunista (1848).
Según Engels, la dialéctica en el proceso dialéctico de acciones y contradicciones, los fenómenos sociales están relacionados entre sí en una causalidad dialéctica, según la cual uno de ellos puede ser la causa de otro, pero, a su vez, éste puede actuar sobre su causa Es decir, en la sociedad, y en términos históricos, se da una causalidad recíproca. Pero, en la sociedad concreta nada está totalmente determinado, menos aún, las formas que tomará la relación entre la acción y la correspondiente reacción. Por ejemplo, el socialismo no se dará inexorablemente, sino que requerirá la acción política permanente del proletariado para que así suceda.
Combate la religión y el imperio como los poderes opresores que esclavizan al hombre, así proclama y manifiesta su ateísmo. Engels en su pensamiento pasa de la democracia revolucionaria al comunismo. Critica desde el punto de vista del socialismo los fenómenos y la presión del régimen económico reinante como consecuencia necesaria de la propiedad privada.
Ludwing Feuerbach (1804-1872): Filósofo alemán, materialista y ateo. Fue profesor auxiliar en la Universidad de Erlangen. Le expulsaron de la enseñanza por haber publicado el libro anónimo «Pensamientos acerca de la muerte y de la inmortalidad» (1830). Su proclamación y defensa del materialismo ejerció una influencia enorme sobre sus contemporáneos. Acerca de la acción liberadora de sus obras, escribió Engels: “El entusiasmo fue general: al punto que todos nos convertimos en feuerbachianos” la particularidad característica del materialismo de Feuerbach, es el antropologismo, consecuencia de las condiciones históricas en que se encontraba la Alemania anterior a la revolución y exponente del ideal de la democracia burguesa revolucionaria. El punto de partida de la evolución filosófica de Feuerbach fue la crítica de la concepción idealista que tenía Hegel de la esencia humana, reducida por él a la autoconciencia.
Las concepciones idealistas acerca de los fenómenos sociales se desprenden, en Feuerbach, de su tendencia a aplicar la antropología como ciencia universal al estudio de la vida de la sociedad. El idealismo de Feuerbach se revela con especial nitidez en sus investigaciones concernientes a la religión y a la moral. Feuerbach concibe la religión como una enajenación y una objetivación de las propiedades humanas y de un ser sobrenatural al que también éstas se atribuyen. Es como si el hombre se duplicara y contemplara su propia esencia en la imagen de Dios.
Feuerbach infería también los principios morales del anhelo de felicidad propio a la naturaleza humana. La felicidad puede alcanzarse si cada hombre limita razonablemente sus necesidades y trata con amor a los demás hombres. La moral elaborada por Feuerbach posee un carácter abstracto, extrahistórico, y está creada sobre la base de una misma medida para todos los tiempos y pueblos. A pesar de la limitación de sus concepciones, Feuerbach fue un antecesor directo del marxismo. Algunos idealistas modernos reproducen en una interpretación manifiestamente idealista los principios del antropologismo feuerbachiano. Obras fundamentales: «Contribución a la crítica de la filosofía de Hegel” (1839), “La esencia del cristianismo” (1841), “Tesis preliminares para la reforma de la filosofía» (1842), «Principios de la filosofía del futuro” (1843).
MATERIALISMO EN LA ACTUALIDAD
El materialismo es una corriente de la Filosofía que surge estricta y exclusivamente como contrapartida de otra, denominada idealismo, para responder a aquella cuestión fundamental de la filosofía sobre qué es primero: el pensamiento o lo material. Entonces y como se desprende ya desde el nombre que se le atribuyó, el materialismo le da absoluta preeminencia al mundo material, siendo que siempre lo material precederá al pensamiento.
El concepto no afecta sólo a la visión filosófica del mundo sino también a la ciencia. Aunque en las ciencias naturales los enfoques no-materialistas quedaron descartados hace mucho tiempo, en ciencias sociales ha existido en los últimos siglos una polémica en torno al materialismo como enfoque de investigación. Más recientemente Marvin Harris propuso un enfoque de investigación materialista de las culturas y las sociedades llamado materialismo cultural. E, incluso, Paul y Patricia Churchland han promovido una forma extrema de materialismo, conocida como materialismo eliminativo que sostiene que los fenómenos mentales en realidad no existen y que hablar de los reflejos mentales, como se hace en psicología popular es algo así como dar crédito a las enfermedades causadas por el diablo. En España, un representante actual del materialismo con una línea de pensamiento similar es por ejemplo Martín López Corredoira, al abogar por una visión del mundo en la que todo lo existente es materia-energía física siguiendo sus correspondientes leyes naturales y excluyendo la posibilidad de cualquier otro ente no-material (mente, libre albedrío, persona en tanto que ser con identidad propia, sentimientos,...), o relegándolo a mera representación mental de algo inexistente en sí.
El materialismo ha sido entendido frecuentemente como una forma enteramente científica y racionalista de ver el mundo, particularmente por pensadores religiosos que se le oponen y por marxistas. El materialismo como principio filosófico o científico típicamente contrasta con el dualismo, la fenomenología, el idealismo y el vitalismo.
La definición de «materia» en el materialismo filosófico moderno comprende a todos los entes científicamente observables, como la energía, fuerzas y la curvatura del espacio. Muchos autores del siglo XX, particularmente epistemólogos y filósofos de la ciencia, prefieren la denominación de fisicalismo porque carece tanto de las connotaciones emocionales de la palabra «materialismo» como de las restricciones históricas asociadas a éste. Enfatiza lo físico, sea materia o energía.




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